Desde la implantación de la Ley de Dependencia en el año 2007 hasta la actualidad, ésta ha sufrido muchas modificaciones, tratando de ir adaptándose a las nuevas situaciones que han ido surgiendo.
Uno de sus grandes problemas es la financiación. Hoy en día nuestro país está afectado por una gran crisis económica que afecta a todos los ámbitos y entre ellos especialmente a las prestaciones sociales. De esta crisis se deriva que el segmento de la población activa no cuente con un trabajo estable, por lo tanto las aportaciones salariales son menores, haciendo que sea más difícil la gestión, existencia y abono de las prestaciones. Por otro lado, la esperanza de vida es mayor en estas últimas décadas, la natalidad en cambio es menor, por lo que conlleva un envejecimiento preocupante de la población. Además un gran porcentaje de las pensiones de jubilación actuales son muy bajas, provocando que muchos ciudadanos vivan con una importante escasez de recursos. Si a esto añadimos que muchos de estos ciudadanos se hayan en situación de dependencia el dato es más preocupante, con lo cual existe en la actualidad una demanda de la Ley de Dependencia mayor de la que pueda asumir el Gobierno y las Autonomías.Según el Observatorio Estatal de Dependencia, en 2011 todavía había más de 312.000 personas dependientes que no recibían ningún tipo de ayuda, número de personas que ha crecido enormemente por las últimas restricciones. En algunas comunidades es tan grotesca la reducción y sus políticas que no se está utilizando la tasa de reposición, es decir, que no están sustituyendo a las personas fallecidas por otras en lista de espera.
Otro de los grandes problemas es el gran volumen de solicitudes de valoración. Los técnicos tienen muchas dificultades para gestionar los expedientes y el tiempo de respuesta es muy largo, hoy en día está estipulado en dos años. En aquellos casos que requieren una revisión de la documentación presentada y del PAI (Proyecto de Atención Individualizado) se alarga aún más el tiempo de espera.
Teniendo en cuenta las características de los municipios de la Comunidad (Aquí me refiero a Castilla y León) y la gran dispersión territorial existente, provoca grandes dificultades para gestionar con rapidez y calidad de servicio el acceso a los recursos de las personas. Pese a esto esta comunidad es una de las mejor valoradas están en este aspecto.
La ley de dependencia con el fin de que sea un derecho igualitario a toda la población, requiere de una evaluación exhaustiva e intervención en todo el contexto familiar (económica, médica, asistencial y capacidad para el desarrollo de las actividades básicas de la vida diaria.), para valorar de forma efectiva y dar respuesta a la situación de las personas dependientes.
Por otro lado, considero imprescindible acortar el tiempo de espera y poder tramitar con mayor celeridad los expedientes y sus revisiones, una posibilidad sería potenciar con personal en aquellas zonas con mayor demanda y por el otro una mayor agilidad por parte de los técnicos.
Desgraciadamente el contexto en el que vivimos como he comentado con anterioridad no ayuda a la inversión, y el trabajar para dar una respuesta más apropiada a personas con esta problemática.
En lo referente a la labor de los educadores sociales en la dependencia considero que es un nicho laboral importante, como decía antes, la población envejecida es cada vez mayor y es necesaria alternativas creativas para poder llevar de una manera efectiva los pocos recursos que hay.
Otro asunto clave es cambiar la visión que se tiene de las personas mayores. Es habitual pensar que estamos ante personas lentas, pasivas, etc, pero en realidad, si bien son dependientes en algunos aspectos, en otros no lo son, siendo un colectivo con grandes potenciales, pese a sus limitaciones.
Desde la educación social se pueden enfocar y distribuir en 3 ámbitos: la educación social especializada, la animación sociocultural y ocio y la educación permanente.
Por otro lado, otra de las posibilidades en que las personas dependientes pueden tener una valía importante, es en el modelo educativo que algunas escuelas e institutos en España se están utilizando, siendo éste el modelo de "comunidades de aprendizaje"
Este modelo tiene como una de sus características principales la participación activa en las clases de voluntarios y familiares. En este contexto los aportes de las personas mayores son de gran relevancia.
Por ejemplo, una de las actividades se centra en los llamados “Grupos Interactivos” que consisten en dividir la clase en 4 grupos donde las personas voluntarias tienen una actividad para cada grupo en base a lo explicado previamente por el profesor, fortaleciendo así la materia con experiencias desde lo más cercano. También otra de las muchas opciones que componen el modelo de comunidades de aprendizaje son las bibliotecas tutorizadas cuya función principal es que las bibliotecas sean utilizadas también como lugar para interaccionar con otros compañeros, mayores o voluntario, con el profesor… de manera que las personas mayores tengan un papel activo y que se conviertan en espacios de un alto aprovechamiento educativo, donde se acuda los niños y niñas a comentar dudas, charlar sobre algún tema, leer o estudiar siempre apoyado por en nuestro caso con personas mayores.
No hay que olvidar que con el paso del tiempo los mayores van a ser personas cultas, y no en generaciones pasados donde el nivel cultural era mínimo. Estas personas mayores no solo van a ser un aporte de valores si no también una fuente de conocimiento y experiencias de un gran nivel.
Y para terminar tampoco podemos olvidar el papel del Educador en las valoraciones de los casos de dependencia, donde su inclusión ha sido un paso importante en el reconocimiento de esta profesión, por esto afirmo que a mi modo de ver la educación social es cada vez más necesaria. El incremento de las necesidades por la situación global es el terreno propicio para el desarrollo de la creatividad e intentar dar respuesta eficaz mediante una intervención socioeducativa apropiada.